25.7.09

Casualidad


No sé dónde estás ahora pero sé que un día vamos a encontrarnos. Lo siento aquí en mi pecho cuando las fuerzas me abandonan y me distraigo por meses con alguien más. Es que es muy difícil esperarte en soledad. Es muy difícil no confundirme cuando me hablan de amor.

Pero sé que estás en algún lugar, pensando también en mí. Y que un día nos veremos a los ojos y no tendremos duda alguna. No habrá miedos que nos separen.

Prefiero la casualidad a la causalidad: Por casualidad llegarás a mí sin que yo te busque, por causalidad vendrá alguien que no sabrá quedarse conmigo.

Como el día en el supermercado cuando creí verte escogiendo los tomates. Yo estaba al otro lado, con los mangos. Te miré fijamente esperando que me dijeras algo. Pero entonces me di cuenta de que no eras tu cuando diste la vuelta alejándote. Tú habrías buscado un pretexto para hablarme sin esperar que yo lo hiciera.

A veces te busco la mirada en la calle, en el bus, en los ascensores, en la fila del banco, en el avión o en la sala de espera del consultorio médico. Temo que si no lo hago, tampoco tú me reconozcas.

Recuerdas cuando era pequeña y escribía tu nombre en mi cuaderno de matemáticas para distraerme durante la clase de quebrados. Lo cambié cientos de veces. Supe entonces que sería una larga espera. Mi madre solía decirme que estarías a la vuelta de la esquina, mi padre en cambio me decía que llegarías a mi puerta cuando estuviera lista para amarte.

Ha pasado una vida desde eso. Pero no he dejado de sentir que un día llegarás. Tal vez con una ráfaga de los vientos de agosto, con alguna lluvia de octubre o simplemente con el calorcito de una tarde de sol.

Me verás hermosa aunque me pesen los kilos que me sobran, aunque mi piel se haya descolgado y mis pechos, avergonzados, ya no miren hacia el frente. No necesitarás cambiarme ningún detalle. Ni esperarás a que me vea diferente para estar conmigo. No te quejarás de mis ansiedades y nos reiremos juntos de nuestras torpezas. Me enseñarás a bailar y cuidarás mi sueño cuando pueda conciliarlo.

Sé que eres un buen hombre, que has tenido una vida difícil pero con grandes satisfacciones. Que has cometido errores pero has sabido levantarte una y otra vez. Que en tus momentos de soledad y tristeza tarareas alguna canción.

Te prometo que seré yo misma, esa que ya tú amas en tus sueños. No intentaré ser diferente para complacerte porque te sentirás orgulloso de mí y de mis logros. Te admiraré por eso y por ser el mejor hombre para mí.

Perdóname por haberte confundido ya tantas veces. Siete veces contando la última en la que creí que realmente eras tú. Sentía tantas cosas hermosas. Sentía tanta certeza que cerré los ojos para no ver que no eras tú. Tú jamás me habrías lastimado como él. Jamás habrías tenido tantas dudas y miedos, tantos egoísmos y tanta conformidad. Tú habrías hecho todo para hacerme feliz. El hizo todo para destruir mi amor. Y cuando lo había destruido por completo, cuando mató el ángel azul en el que él mismo me había convertido, abrí de nuevo los ojos y lo supe. Solo me había equivocado otra vez.

Pero ya pasó. Ya se fue y ahora estoy aquí de nuevo pensando en ti. Dejando que mis sueños vuelen a esa casualidad que te traerá a mi vida ahora que ya estoy lista para ti.



1 Comments:

Blogger Angie Vázquez said...

Difícil saber si la casualidad o la causalidad dirigen nuestras vidas. Yo quiero pensar que es la causalidad. Y tal vez tu amor siempre ha estado allí, donde menos has dirigido tu atención. Hermosa carta.

4:35 p. m.  

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