18.8.09

Enajenación (A mi pequeño cow boy parisino)


¡Tengo que reconocerlo!

Esta felicidad que ahora me embriaga,
no me deja escribir.

Ahora que todo se vuelve
rosa y cursi,
que mis mañanas se visten
de tu sexo
y mis noches se desnudan
al ritmo de tus latidos
y al son de tu respiración profunda,
ahora que las tristezas
hicieron huelga
y que tus manos
me cubren todo el tiempo,
ahora que no tengo
palabras de dolor en mi boca,
supiros vacíos y tiempo,
ahora que mis pezones se endurecen
tan solo con escuchar tu voz,
la tele
en silencio
se vuelve mesa
y la mesa
se vuelve cama;
Y se me han olvidado
la prosa
la rima
y el verso


quedándome
tan sólo

el calor de tu vientre
enajenando en mi pecho
y en cada minuto de mi vida
la pasión
de tus inagotables besos.

1 Comments:

Blogger Angie Vázquez said...

Wow! Es cierto que en la alegría no encontramos a veces la inspiración. Cuesta trabajo, sabes?

Pues a mí me pasó lo mismo. Ahora todo lo que escribo lo hago siguiendo una línea en relación al nick, pero nada más. Porque en lo personal soy muy feliz.

Ni siquiera la alegría de mis hijos me inspira para escribir algo que más o menos me agrade.

Pero tú, estás irreconocible con esos versos que te han quedados bárbaros. Me alegro mucho por ti.

4:24 p. m.  

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